EXPERIENCIAS

MI OPERACIÓN DE PECHO: SEGUNDA PARTE

¡Buenos días, panal! Ya os traigo la segunda parte de mi experiencia con el aumento de pecho.

Antes de empezar con el post quería desearos feliz navidad. Sé que aún no es navidad, pero no queda nada de nada, así que, ¡feliz navidad, panal! Aprovechad estas fiestas para estar con las personas que más queréis.

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PRIMERA CONSULTA CON EL CIRUJANO

Como os decía en la primera parte, yo estaba muy nerviosa. Es normal estar nerviosa en la primera consulta, por eso es muy importante que el doctor o doctora os transmita tranquilidad y confianza. En mi caso, por suerte, sí que fue así.

Esta primera consulta fue bastante completa y me gustó muchísimo más que la primera consulta con el anterior doctor (la cual fue un desastre), aunque tampoco era muy difícil superarla.

MI MONÓLOGO

Lo primero que hizo fue hacerme una serie de preguntas personales: qué edad tengo, si tengo alguna alergia, si me he operado antes, si fumo/bebo o me drogo en general, si tengo hijos, si estudio/trabajo… Yo le expliqué mis problemas, mis complejos y toda mi vida, básicamente.

Soy tímida, sí, pero cuando me pongo nerviosa no puedo parar de hablar. Y no es que hable sin parar contando muchas cosas, no. Yo me pongo en modo disco rallado y no paro de repetir lo mismo cien veces, pero de diferente manera. 

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Cuando terminé mi monólogo me explicó por qué se forman las mamas tuberosas. Agradecí bastante su explicación porque cuando yo lo busqué en Google, no me enteré de nada.

Ahora tampoco es que sea experta, pero por lo menos entiendo que mis mamas tenían un problema con explicación fisiológica y no fueron el resultado de un castigo divino.

Después me pidió que me quitara la parte de arriba y así lo hice.

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Cogió la cinta métrica y me midió. Me tomó una serie de medidas para ver la simetría, o más bien la asimetría, de mis mamas. No recuerdo si os lo dije en el anterior post, pero las mamas tuberosas no suelen ser simétricas. Me dijo que mi asimetría tampoco era muy grande.

También me tomó otras medidas como la del contorno.

MOMENTO PRÓTESIS

Ya que estaba sin la camiseta, me dijo que me iba a probar unas prótesis.

Primero fue a buscar un sujetador ortopédico para poder probarme las prótesis y después sacó el maletín con todas las prótesis. Había muchísimos tamaños.

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Me encantaría tener un maletín de esos y poder ponerme cada día un tamaño de prótesis adaptado a mi estado de ánimo, como estos anillos que cambian de color con el estado de ánimo (con la temperatura corporal, vamos). 

TAMAÑOS

Me probó diferentes tamaños. El primer tamaño que me puso no me convencía mucho porque era muy grande para mi. Realmente no eran grandes, pero no era el tamaño que yo estaba buscando.

El siguiente tamaño que me probó tampoco me convencía del todo porque las veía pequeñas. Repito lo mismo que antes, no es que fueran pequeñas, pero no era el tamaño que yo estaba buscando.

El tercer tamaño fue una prótesis sobrepuesta a la segunda prótesis que me probó (la pequeña). Y como a la tercera va la vencida, ese tamaño me encantó. Era justo lo que estaba buscando, el tamaño ideal para mi.

Claramente el tamaño definitivo no lo eliges en la primera consulta, pero está bien hacerse una idea.

SU MONÓLOGO

Después de probarme diferentes tamaños de prótesis, me quité el sujetador ortopédico y me dijo que me iba a hacer fotos.

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La verdad es que eso me descolocó bastante porque yo no me esperaba que en la primera consulta me fuera a hacer fotos, pero todo tenía una explicación.

Esas fotos las puso en la pantalla del ordenador y las utilizó para explicarme en qué consistía mi operación.

Me explicó todo de la mejor manera posible, para que yo me enterara. Obviamente sería una mínima parte, pero tampoco necesitaba mucho más, el cirujano es él, no yo.

Además de la operación, me explicó un poco sobre el tipo de prótesis, las pruebas que me tengo que hacer antes de la operación, la anestesia, el día de la operación, el post-operatorio… De todo esto os hablaré con más detalle ahora mismo.

GENERALIDADES Y DUDAS RESUELTAS

TIPO DE PRÓTESIS

Las prótesis son anatómicas y de gel cohesivo tipo 3. Os preguntaréis que qué es eso del gel cohesivo tipo 3. Pues bien, os voy a intentar explicar en qué consiste ese material, aunque dudo que lo explique tan bien como el doctor Emilio.

El gel cohesivo tipo 3 es un material que garantiza que:

  1. El implante no tiene motivos para romperse y, por lo tanto, puede durar para siempre. Antes los implantes estaban hechos con materiales de “baja calidad”, que se tenían que cambiar cada cierto tiempo. Hoy en día no (o por lo menos no los míos). 
  2. En el caso de rotura, el gel permanece dentro de la prótesis. Esto quiere decir que si se nos rompe la prótesis por cualquier motivo, no tendremos silicona por todo nuestro cuerpo.
POSICIÓN DE LA PRÓTESIS

En cuanto a la posición de la prótesis, es submuscular. Mis prótesis se encuentran debajo de la glándula mamaria y debajo del músculo (pectoral mayor).

Es la posición más recomendable para mi tipo de pecho. Además de que ofrece mejores resultados estéticos.

CICATRICES

Las cicatrices que a mi me quedarían serían únicamente las de la areola. No suelen ser ahí, pero como en mi tipo de mama era necesario reducir el tamaño de la areola, ya aprovechaban y me introducían por ahí el implante (supongo yo).

Me preocupaba bastante que la cicatriz fuera ahí. Tenía miedo de que se notara mucho. Emilio me tranquilizó bastante al decirme las cosas como eran: sí, se te van a notar y durante el primer año estarán rojas, pero según pase el tiempo se convertirán en cicatrices blanquitas y apenas se te verán.

Razón no le faltaba. Actualmente, un año después, no se me ven las cicatrices (y no puedo estar más contenta con el resultado).

PRUEBAS MÉDICAS

Las pruebas que me pedían eran muy simples: un análisis de sangre y un electrocardiograma.

Ambas pruebas me las hice un mes después de la primera consulta en el hospital donde iba a ser la operación: el Hospital Universitario Quirónsalud.

Los resultados los tuve bastante rápido: los del análisis a la semana y los del electrocardiograma en el mismo momento.

DÍA DE LA OPERACIÓN

Aquí os voy a contar lo que me dijo él sobre el día de la operación. Mi experiencia como tal irá en la siguiente parte seguramente (no os la perdáis porque no tiene desperdicio, es la parte más entretenida, llena de anécdotas graciosas).

El ingreso se haría por la mañana, a primera hora. La operación duraría dos horas, aproximadamente, y se haría con anestesia general.

Esa noche me quedaría ingresada en el hospital, para poder tenerme controlada. Y al día siguiente me quitarían las vendas y el drenaje, y me pondrían el sujetador ortopédico. El sujetador ortopédico venía incluido con el presupuesto.

Sí, llevé drenajes. A muchas personas les suele dar bastante miedo el drenaje, y yo era de esas personas. Se leen muchas cosas por internet, entre las que se encuentra que el drenaje es lo peor de la operación. Os hago un pequeño spoiler: los drenajes no fueron para tanto, lo peor de la operación fue otra cosa. 

La verdad es que no sé si son necesarios o no los drenajes. Hay cirujanos que no los ponen, pero a mi sí que me los pusieron.

Aquí os dejo un enlace donde explican un poco sobre los drenajes, por si os interesa.

También el día siguiente me darían mi primer masaje de drenaje linfático. El presupuesto de la operación también incluía 10 masajes de drenaje linfático (y menos mal porque benditos masajes).

POST-OPERATORIO

El doctor Emilio me dejó bastante claro que él me iba a operar, no me iba a destrozar y dejar para el arrastre, así que la vida normal la podría empezar a hacer desde el primer día.

Con “vida normal” no me refiero a salir del hospital corriendo y saltando como si estuviera en el mundo de los Teletubbies. Me refiero a peinarme, lavarme los dientes, levantarme, ir al baño… las cosas que hacemos habitualmente. A la semana ya sí que sí podría hacer vida normal completamente. Y al mes podría empezar a practicar deporte (yo empecé un poco antes porque no me puedo estar quieta).

Os digo esto porque hay muchas chicas del mundo de Youtube que se han sometido a un aumento de pecho y han grabado el “insufrible” post-operatorio. Entiendo que cada persona tiene su umbral del dolor y todo eso, pero de verdad, tampoco es para tanto. El secreto está en las ganas. No creo que sea recomendable tirarse toda la semana del post-operatorio en la cama, sin poder ni siquiera comer sola. 

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O bueno, lo mismo sí que es para tanto y yo soy una valiente, o una bruta, que también puede ser. En cualquier caso, Emilio me dijo que hiciera vida normal y que menos drama, y yo le hice caso y me fue fenomenal. 

Después tendría que acudir a la clínica o al hospital para realizarme las curas. Esto os lo explicaré en la siguiente parte, pero básicamente es que te limpien las cicatrices y te cambien las tiras que te ponen en las mismas.

¿Y AHORA QUÉ?

El doctor Emilio me dijo que cuando me decidiera a operarme, llamase a la clínica con un mes de antelación para reservar quirófano. Él opera todos los días, menos los festivos, obviamente.

Después de reservar quirófano, iría a una segunda consulta para ver los resultados de las pruebas médicas, elegir el tamaño definitivo y resolver las últimas dudas.

Ese mismo día (en la primera consulta) me dieron un pequeño libro/manual de mi operación, donde venía todo explicado al detalle. También me dieron el presupuesto, la hojas con las pruebas médicas que tenía que realizarme (análisis de sangre y electrocardiograma), y el consentimiento que tendría que firmar en la segunda consulta, para que me lo fuera leyendo con calma.

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO, ¡HASTA EL DOMINGO QUE VIENE!

En la siguiente parte os contaré mi segunda consulta y por fin, mi operación. El post-operatorio y los cuidados de después os lo contaré en una cuarta y última parte, para que no se haga muy largo.

Os aseguro que la parte del domingo que viene es la mejor, ¡no os os la perdáis! Aunque espero que estas primeras partes también os hayan gustado.

Cualquier duda que tengáis me la podéis escribir por privado, ya sabéis que estoy encantada de resolver cualquier tipo de duda.

Que tengáis una muy feliz semana y una muy feliz navidad. ¡Hasta el domingo que viene, panal!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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