TCA

DISTRIBUCIÓN DE LA GRASA CORPORAL DESPUÉS DE UN TCA

¡Buenos días, panal! Otro día más aquí.

Estoy publicando entradas casi todas las semanas, eh. Esto es increíble. La verdad es que últimamente estoy bastante motivada con esto del blog, siento que estoy aportando algo y eso me hace muy pero que muy feliz.

En este post os vengo a hablar de la distribución de la grasa corporal después de un TCA o de un periodo de malnutrición/restricción. O más bien, os responderé a la siguiente pregunta: ¿por qué solo subo de peso en la barriga y parezco una embarazada de siete meses?

Como siempre que hablo de algo así, me documentaré con estudios y los pondré al final de este post, en la bibliografía. De hecho, para este post tengo un montón de papers y estoy muy ilusionada de que haya tantos. Ya os dije en el anterior post, en el que hablo del extreme hunger (os lo dejo por aquí), el motivo por el cual busco tantos estudios sobre estos temas.

INTRODUCCIÓN

Si has entrado a leer este post pertenecerás a uno de estos grupos:

  • Familiares y/o amigos: se han metido a leer el post porque lo hacen con todos mis posts. No lo hacen porque les interesen, me tienen cariño y se los leen aunque no les interese nada del tema. ¡Gracias!
  • Personas que me siguen en las redes sociales: hacen click a los enlaces que comparto en Twitter o en Facebook, o bien porque se aburren y no tienen nada mejor que hacer o porque quieren cotillear. ¡Gracias también!
  • Abejitas que están pasando por algo similar: se han metido porque realmente han pasado por un TCA de este tipo (os dejo aquí las entradas sobre el mio) y ahora mismo parecer una embarazada de siete meses les quita el sueño.

Abejitas, este post va para vosotras. Bueno, los demás también podéis leerlo, sin ningún problema.

La mayoría de abejitas que estais en periodo de recuperación seguro que habéis notado que empezáis a ganar peso, grasa corporal, agua… llámalo X, en la zona del tronco, es decir, en la tripita. Es totalmente normal, y ahora entenderéis el motivo, como siempre os digo (no te tires el pisto Victoria, que solo lo has dicho una vez en tu vida, y esta es la segunda vez), con la ciencia y la experiencia.

Así que, ¡allá vamos!

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ES TOTALMENTE NORMAL

He encontado varios estudios hablando sobre el tema, y eso me hace muy feliz. Si lo han estudiado mucho quiere decir que es más común de lo que parece, por lo que es totalmente normal que ocurra esto. De los motivos hablaré más adelante, de momento os voy a mostrar los estudios que afirman que es totalmente normal.

La psiquiatra Laurel Mayer y algunos científicos más participaron en dos estudios. Uno de ellos, el primero, evaluaba la distribución de la grasa corporal a corto plazo [1] y el segundo [2], evaluaba lo mismo, y más cosas, pero a largo plazo.

A CORTO PLAZO

El objetivo de este estudio fue evaluar la distribución de la grasa corporal antes y poco después de la normalización del peso en mujeres con anorexia nerviosa.

Para evaluar esto tuvieron que comparar a un grupo control de mujeres sanas (delgadas con un peso estable, con menstruaciones regulares y sin haber padecido nunca un trastorno de la conducta alimentaria ni ningún otro trastorno), con un grupo de mujeres con anorexia. El grupo control constaba de 15 mujeres, y el otro de 29.

El grupo control tenía un IMC (índice de masa corporal) similar a las pacientes tras la recuperación del peso. Además de evaluar el peso, también evaluaron la composición corporal (gracias a equipos súper chulis que ningún nutricionista español se puede costear, snif snif) y las hormonas circulantes en sangre (con análisis de sangre, claro). Lo de las hormonas nos servirá más adelante para explicar el motivo de esta distribución de grasa corporal tan maja.

Estos fueron los resultados:

  • En cuanto a la composición corporal, se puede decir que las mujeres con anorexia nerviosa tienen una distribución del tejido adiposo muy diferente a la del grupo de control, con mujeres sanas. Con la recuperación del peso en las mujeres con anorexia nerviosa se vio un incremento en: el índice cintura-cadera (WHR: waist-hip ratio),el tejido adiposo del tronco y el tejido adiposo visceral. Además, tuvieron un tejido adiposo intramuscular mayor que las mujeres del grupo control.
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[1]
  • En cuanto a las hormonas, antes de la recuperación del peso, las mujeres con anorexia tenían el cortisol más elevado y el estradiol (estrógenos) reducido, comparado con el grupo control (primera imagen). Después de la recuperación del peso, los niveles de cortisol no cambiaron (siguieron altos) y los niveles de estradiol aumentaron, pero no alcanzaron los niveles del grupo de control (segunda imagen). 

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    [1]
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    [1]
A LARGO PLAZO

Este estudio fue completísimo, tenía tres objetivos:

  1. Replicar los hallazgos previos (del anterior estudio [1]) que mostraron una mayor acumulación central de tejido adiposo en las mujeres con anorexia nerviosa tras la recuperación del peso en comparación con el grupo control.
  2. Describir el cambio de dicha distribución de grasa corporal en pacientes con un peso estable a largo plazo (1 año).
  3. Comparar la distribución del tejido adiposo después de este año con la del grupo control. 

Eran 30 mujeres con anorexia nerviosa y 10 mujeres sanas (con las mismas características que el grupo de control de antes) de edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. Aunque de esas 30, solo 16 fueron capaces de mantener un peso estable durante un año después del alta hospitalaria.

Se me olvidó mencionar que de esas 30 y, posteriormente, de esas 16, 9 de ellas eran participantes también en el primer estudio [1].

Esto me recuerda a la canción de “yo tenía diez perritos”. No sé si sabéis cuál es, pero dice algo así: yo tenía diez perritos, uno se perdió en la nieve, no me quedan más que nueve… Y así continuamente hasta que los perros desaparecieron por causas atroces. Unos mueren perdidos, otros de un infarto, otros se atragantan con bizcocho… ¿En serio esto es una canción para niños? Os la dejo aquí por si queréis atormentar a vuestros hijos, hermanos, primos o sobrinos.

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Bueno, sigo, que ya me estoy enrollando. Lo realmente importante del estudio es el resultado.

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Las mujeres con anorexia nerviosa y peso normalizado no difieren significativamente con el sujeto control en el porcentaje de tejido adiposo. Sin embargo, sí que lo hacen en la distribución, ya que el tejido adiposo visceral (VAT) e intramuscular (IMAT) son mayores en las pacientes con anorexia nerviosa. [2] 

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Tras un año con el peso estable, las mujeres con anorexia nerviosa mostraron una redistribución del tejido adiposo. Aumentó el tejido adiposo total (TAT), el tejido adiposo subcutáneo (SAT) y el tejido adiposo intramuscular (IMAT) y disminutó el tejido adiposo visceral (VAT). También es importante recalcar que el grupo control aumentó el tejido adiposo total y el intramuscular. [2]
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Tras un año de seguimiento, no hay diferencias significativas entre los pacientes y el grupo control con respecto al peso, al IMC, al porcentaje de tejido adiposo, masa del músculo esquelético, tejido adiposo total, tejido adiposo subcutáneo y tejido adiposo visceral. [2] 
 

OTROS ESTUDIOS

Otros estudios demuestran que no solo hay un incremento de la grasa corporal en la zona abdominal, sino que también ocurre en el tríceps y en la zona suprailiaca (realmente no sé si se dice así, pero es la zona baja del abdomen, a un costadito).

Hablo de un estudio en particular [3], en el que las mujeres con anorexia nerviosa ganaron entre 10.1 y 18.5 kg a lo largo de un año, más o menos. Aquí se muestra lo que en los anteriores estudios: la grasa corporal va hacia la zona abdominal.

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El mayor incremento de grasa corporal fue observado en la zona abdominal, seguido del tríceps y la región suprailíaca. [3]
¿POR QUÉ OCURRE ESTO?

La verdad es que la causa única todavía no se sabe con certeza, pero barajan dos posibilidades: las hormonas sexuales y el cortisol. La balanza se inclina más hacia el lado del cortisol, pero en esto no hay nada claro, así que quién sabe… sacad vuestras propias conclusiones.

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HORMONAS SEXUALES

En un estudio [4] en el que también evaluaron la distribución de la grasa corporal en mujeres con anorexia nerviosa, se supuso que el aumento de tejido adiposo visceral podría ser debido a los bajos niveles de hormonas sexuales femeninas.

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Los bajos niveles de esteroides gonadales (hormonas sexuales) que se han visto en pacientes con anorexia nerviosa han podido contribuir a la acumulación de grasa en la zona abdominal. [4] 
A menores niveles de hormonas sexuales femeninas (estrógenos), mayor cantidad de grasa visceral y, por lo tanto, abdominal [5].

Pero no se quedó ahí la cosa. Tiempo después vieron [6] que las hormonas sexuales femeninas (estradiol) no interfieren en esa distribución de grasa corporal.

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No existieron diferencias significativas en la composición corporal entre las pacientes con anorexia nerviosa que tomaron estrógenos durante la recuperación del peso y las que no lo hicieron. [6] 
Así que tuvieron que ponerse a buscar otro motivo para esta distribución corporal que nos permite (o nos permitió, dependiendo de la etapa en la que estéis) que nos cedan el asiento en el transporte público, interpretar a la perfección a la virgen María en el Belén viviente, sentirnos como unas barriguitas… Y lo encontraron: el cortisol.

CORTISOL

El cortisol es la conocida hormona del estrés. No es siempre mala, sin ella no podríamos vivir. Hay muchas patologías relacionadas con esta hormona, tanto con su exceso como con su defecto.

Que aumente el cortisol en sangre durante unos segundos, minutos, horas o días, no implica nada negativo. Es normal que cuando estamos de exámenes o cuando estamos ilusionadas/nerviosas con algo, el cortisol lo tengamos alto. No supone ningún problema, al contrario. El problema está cuando tenemos continuamente el cortisol por las nubes.

¿Cuándo ocurre esto? Muchas personas pensaréis que ocurre cuando tenemos un trabajo que no nos gusta, cuando tenemos alguna relación tóxica… y sí, es cierto, podemos tener niveles altos de cortisol por eso, pero yo iré un poco más allá.

El cortisol también aumenta cuando tomamos estimulantes, como la cafeina, cuando hacemos dietas extremas (muy hipocalóricas, cetogénicas, paleo…), cuando hacemos muchísimo ejercicio físico, cuando nos creemos Sergio Peinado y queremos achicharrar el iWatch (o en su defecto, la Fitbit o cualquier pulsera de otra marca más económica) de la cantidad de pasos que damos… En resumen, cuando somos el postureo fitness de Instagram en persona.

Y adivinad quiénes tenemos o teníamos el cortisol por las nubes. ¡Nosotras! ¡Qué bien, lo que nosotras queríamos!

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[4]
Lo mejor no es eso, lo mejor es que seguramente esa sea la causa de nuestra barriguita de embarazada de siete meses, ¡qué chuli! Ya esto estaba estudiado en el 1994 [7].

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Las mujeres con un alto índice cíntura-cadera tuvieron mayores niveles de cortisol cuando fueron expuestas a estresores que las mujeres con un bajo índice cintura-cadera. Dicha secreción de cortisol podría jugar un papel mediador en la asociación entre el estrés y la distribución de la grasa en la zona abdominal [7].
Pero vayamos a un poquito más adelante en el tiempo, concretamente a 20 años más tarde de ese estudio, al 2014. En este estudio posterior [8] no analizaron el cortisol en la saliva sino que lo hicieron en el cabello. Ya sabéis, o si no lo sabéis ya os lo digo yo ahora, el análisis del cabello es de lo más fiable y preciso que nos podemos encontrar. Todas las drogas y sustancias que pasan por nuestro cuerpo (o casi todas) se reflejan ahí.

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Este estudio mostró que los niveles altos de cortisol están asociados ciertas medidas antropométricas relacionadas con la distribución de la grasa, como el índice cintura-cadera y la circunferencia de la cintura [8]. 
HA QUEDADO CLARO, ¿NO?

Ya no hace falta que siga escribiendo y poniendo más evidencias. Está clarinete que nos toca estar así por un tiempo, hasta que todo se normalice. Cuánto tiempo va a tardar no lo sé porque no soy adivina, pero os puedo asegurar que esta barriguita tan extraña se irá.

También tenemos que poner de nuestra parte, reduciendo nuestros niveles de estrés. ¿Esto cómo se hace? Lo dejaré para otro post y os lo explicaré bien bien, como a mi me gusta. De momento os puedo dar estos consejos:

  1. No le deis vueltas a las cosas. Paciencia y tranquilidad. Si lo consideráis necesario, haced algún tipo de meditación y practicad la respiración.
  2. Aceptad el cuerpo que tenéis ahora mismo. Es el cuerpo que os está permitiendo recuperaros, así que queredlo con todas vuestras fuerzas. Tengo un post en el que hablo de esto, os lo dejo por aquí.
  3. Decidle adiós a todas las personas tóxicas que tenéis en vuestra vida. Ahora no es momento de intentar lidiar con los problemas de los demás. En la medida de lo posible, claro, no vais a mandar a tomar vientos a vuestro jefe, que es el que os está permitiendo comer y, a la vez, ¡recuperaros!.
  4. También decidle adiós a todos los estimulantes que podáis estar tomando, como es el caso del café, al ejercicio físico en general, a la restricción, a dietas mega extrañas, a ayunos…
  5. Decidle hola a la vitamina C. Tomad naranjas, mandarinas, pimiento, patata… ¡Y lo ricas que están las mandarinas! Os dejo aquí un vídeo que me gustó mucho en el que muestran cómo hacer un cóctel anti-estrés (aunque parece un poco raro, la verdad). El canal también me gusta mucho, así que podéis echarle un vistazo.

No me quiero despedir sin antes poneros una foto. Porque sí, estoy cansada de que hagan vídeos sobre el tema (en inglés todos, por supuesto que sí) y que no muestren ninguna foto y te sientas tú como un bicho raro.

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Foto del 16 de marzo, más o menos hace un mes y tres meses después del principio de mi recuperación (al principio era mucho peor). 

Perdonadme los pelos y el desorden del baño en general, estaba recién levantada, jeje. Actualmente tengo 2-3kg menos de tripita aproximadamente, porque sigo sin pesarme.

¡HASTA OTRO DÍA, PANAL!

Espero que os haya gustado este post. Disfrutad de este fin de semana. ¡Hasta otro día, panal!

BIBLIOGRAFÍA

[1] Laurel ES Mayer., B Timothy Walsh., Richard N Pierson Jr., Steven B Heymsfield., Dympna Gallagher., Jack Wang., Michael K Parides., Rudolph L Leibel., Michelle P Warren., Erin Killory and Deborah Glasofer. “Body fat redistribution after weight gain in women with anorexia nervosa”. (2005) The American Journal of Clinical Nutrition 81, 1286-91. 

[2] Laurel ES Mayer., Diane A Klein., Elizabeth Black., Evelyn Attia., Wei Shein., Xiangling Mao., Dikoma C Shungu., Mark Punyanita., Dympna Gallagher., Jack Wang., Steven B Heymsfield., Joy Hirsch., Henry N Ginsberg and B Timothy Walsh. “Adipose tissue distribution after wight restoration and wight maintenance in women with anorexia nervosa”. (2009) The American Journal of Clinical Nutrition  90, 1132-7. 

[3] L Scalfi., A Polito., L Bianchi., M Marra., A Caldara., E Nicolai and F Contaldo. “Body composition changes in patients with anorexia nervosa after complete weight recovery”. (2002) European Journal of Clinical Nutrition 56, 15-20.

[4] M Zamboni., F Armellini., E Turcato., P Todisco., D Gallagher., R Dalle Grave., S Heymsfield and O Bosello. “Body fat distribution before and after wight gain in anorexia nervosa”. (1997) Internation Journal of Obesity 21, 33-36. 

[5] Fernando Lizcano and Guillermo Guzmán. “Estrogen deficiency ahtnd the origin of obesity during menopause”. (2014) Hindawi Publishing Corporation. 

[6] Steven Grinspoon., Lisa Thomas., Karen Miller., Sarah Pitts., David Herzog and Anne Kibanski. “Changes in regional fat redistribution and the effects of estrogen during spontaneous weight gain in women with anorexia nervosa”. American Journal of Clinical Nutrition (2001) 73,865-9. 

[7] Anne E. Moyer., Judith Rodin., Carlos M. Grilo., Nancy Cymming., Lynn M. Larson. and Marielle Rebuffé-Scrive. “Stress-induced cortisol response and fat distribution in women”. (1994) Obesity Research. 

[8] Silke Feller., Matthaeus Vigl., Manuela M. Bergmann., Heiner Boeing., Clemens Kirschbaum and Tobias Stalder. (2014) Psychoneuroendocrinology 39, 132-140.

 

2 comentarios sobre “DISTRIBUCIÓN DE LA GRASA CORPORAL DESPUÉS DE UN TCA

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