TCA

“PROFESIONALES” EN “SALUD MENTAL”

¡Buenos días, panal! ¿Qué tal lleváis noviembre? Este es el mes de mi cumpleaños, jeje.

Hoy os traigo un post que tenía ganas de escribir desde hace tiempo. Es un tema un poco delicado y controvertido y no me atrevía a hacerlo, pero al fin estoy aquí. Después del post de Carlos Ríos me atrevo a todo.

Así que me voy a poner manos a la obra mientras me tomo un café, que son las nueve de la mañana de un lunes y me muero de sueño.

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Quiero dejar claro que este no es un post escrito desde el mal humor de un lunes. A mi me gustan mucho los lunes, ¿vale? Y los martes, y los miércoles, y los jueves, y todos los días. Mal humor de un lunes no, pero mal humor premenstrual pues sí, así que sorry not sorry. 

EMPECEMOS FUERTE

Necesito soltar eso ya de ya. No sé si recordáis que yo estuve yendo un par de veces a la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Santa Cristina para hablar con la psicóloga y la psiquiatra (y todo el mundo que se prestara a hacerme una entrevista, porque madre mía). Creo recordar que en total fueron tres entrevistas, con tres personas (mujeres) diferentes.

Solo me acuerdo del nombre de una de ellas, que fue la más profesional de todas. Esta mujer es la psiquiatra Belén Unzeta. Fue una entrevista muy correcta, profesional y empática, a mi parecer. De hecho no tuvimos una mesa entre medias, se puso a mi lado con la silla para realizarme la entrevista, lo que me inspiró confianza y cercanía. De esta mujer no voy a hablar en ningún momento porque no tengo nada malo que decir sobre ella. Lo mismo si me hubiese quedado en la unidad sí que tendría algo más que decir, pero como no es así pues me callo.

De la otra, que creo que era psicóloga, tampoco me acuerdo, ni como fue ni nada, así pues también me callaré.

De la que sí que me acuerdo es de una psicóloga, que no diré su nombre porque tampoco es plan (y porque no me acuerdo, las cosas como son, solo me acuerdo de que fue una bruja conmigo y me hizo el proceso de recuperación muy complicado), así que la llamaré Fulanita.

Fulanita fue la que me hizo la última entrevista, y me traumó de por vida con esa UTCA. Y no, no estoy siendo exagerada, ahora veréis.

Yo a Fulanita le estuve contando toda mi historia, desde el principio hasta el final. Cada vez que mencionaba alguna parte que era exagerada o muy fuerte, ponía caras raras, lo que ya le quita muchísima profesionalidad. Si se hubiera quedado solo en unas caras raras, pues mira tampoco pasa nada, nadie es perfecto, pero no fue así.

Cuando llegué a la parte de los atracones fisiológicos (extreme hunger, ya sabéis) le dejé muy claro que no me gustaba llamarlos atracones porque me hacía sentir más culpable por comer. Ella insistía que aunque no me gustara llamarlos así, eran eso. Yo le repetí que no, que no eran atracones hedónicos, eran atracones de tener hambre, que además, ni siquiera eran atracones porque me pasaba todo el día comiendo, mucha cantidad, pero todo el día. Fulanita seguía insistiendo “tú lo que tienes es Trastorno por atracón, aunque no te guste llamarlo así, tú comes por ansiedad”. No daba crédito de aquello.

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Es cierto que ahí ya estaba en normopeso (con amenorrea todavía) y no pesando 40 kilos porque ya habían pasado dos meses desde el comienzo de mi rehabilitación nutricional a lo bestia dominada por el extreme hunger, pero eso no indica nada. Yo le había contado todo lo que pasó antes de eso: mi restricción, mi pérdida de peso, mis hábitos de TCA, etc. Lo que claramente indicaba una anorexia, pero no, Fulanita decidió etiquetarme como Trastorno por Atracón. 

Si me etiquetaba como aquello, yo pasaba al hospital de día con esa clasificación, es decir, con el grupo de Trastorno por Atracón. ¿Os imagináis a una persona con un TCA restrictivo en ese grupo? No se recuperaría en la jodida vida, le cogería más miedo a comer y estaría más unida a la restricción que nunca.

En vez de pensar que comes por hambre porque te has pasado años con una restricción increíble, te hacen pensar que comes por ansiedad, que no es hambre, que como ya tienes normopeso no puedes comer tanto por “hambre”. En vez de dejarte comer para equilibrar tu organismo y volver a reconectar el circuito de hambre-saciedad, te prohiben comer todo lo que tu cuerpo te pide, para que no te recuperes nunca. Genial.

Menos mal que TUVE SENTIDO COMÚN y me había informado previamente de todo esto y les mandé a la mierda. Salí llorando de la consulta y no volví jamás.

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Ahora imaginad que yo llego a estar en las primeras semanas de mi recuperación, cuando tenía mucha hambre y no paraba de comer pero no entendía nada y pensaba que era ansiedad y que no me merecía comer. Yo ahí hubiese confiado plenamente en Fulanita. Aunque por suerte o por desgracia, me hubiese visto con tal infrapeso que ni se hubiese atrevido a decirme que tenía Trastorno por Atracón.

VEAMOS EL LADO POSITIVO

Después de unos días asimilando todo esto y hablándolo con mi madre, llegamos ambas a la conclusión de que esa UTCA es para personas en estado crítico y evidente (con crítico no digo al borde de la muerte, ¿vale?). Para personas que entran perfectamente en ciertas etiquetas; personas con anorexia e infrapeso, personas con bulimia y normopeso/sobrepeso y personas con trastorno por atracón y sobrepeso/obesidad. Si tienes características de anorexia nerviosa, pero tienes normopeso, colapsan y no saben donde meterte.

Así que puede ser que ayuden a personas que necesiten un empujón para recuperarse o que estén en los primeros estadios de la recuperacion, por así decirlo, pero no a personas que ya están más avanzadas.

¿QUÉ NARICES HACEMOS EL RESTO?

Nos centramos demasiado en la salud física de la recuperación de un TCA, que nos olvidamos de la salud mental. “¿Estás recuperada de peso/salud física/lo que quiera que sea? Pues a tu casa“. Y es triste, pero es así. No le damos importancia a lo que viene después de recuperar el peso, por no hablar de la poca importancia que le damos a la prevención del TCA.

Por eso queridas abejitas hay tantas recaídas. Tantas personas que empiezan con Anorexia y vuelven a recaer en lo mismo. O personas que empiezan con Anorexia y terminan en una Bulimia nerviosa y en el peor de los casos en un Trastorno por atracón. Ya hablaré del transdiagnóstico en otro post porque es muy interesante, que basicamente consiste en recuperarse de un TCA sin tanta etiqueta, centrándose en los factores comunes que tienen todos los trastornos.

Soy consicente de que esto no pasa en todos los hospitales. Tuve la suerte de acudir al duodécimo congreso de la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria y vinieron muchos profesionales de otros hospitales que tenían métodos diferentes (incluso algunos aplicando el transdiagnóstico), y eso me tranquilizó muchísimo.

En resumen, con este post quería hacer una crítica a cierto hospital y a cierto profesional, aunque como estos habrá muchos, y también dejaros claro que tenéis que ser exigentes con vuestra recuperación. Si tenéis claro lo que queréis, ir a por ello, buscad un buen centro y profesional si os lo podéis permitir, de verdad, no os conforméis. Y si algo no os convence como fue Fulanita en mi caso, tened el valor de mandarlo a la mierda. Vosotras mismas sabéis qué os merecéis y qué no.

Hasta otro día panal, y mucha fuerza.

 

 

 

 

 

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